La guerra del ‘19

Un proyecto curatorial de Matías Allende Contador y Valentina Gutiérrez Turbay

La Guerra del ‘19 es una exposición que analiza a través de las artes visuales las violencias estructurales y herencias coloniales que han marcado la agenda de los estallidos sociales y revueltas populares en la historia reciente de América Latina. El proyecto se desarrollará en cuatro capítulos a lo largo del 2020 en la galería Espacio El Dorado de Bogotá, cada uno articulado entorno a los conceptos Heráldica, Fronteras, Fantasmas y Otres que sugieren posibles lecturas de la coyuntura. 

Artistas:
Heráldica:
 Constanza Alarcón (CL), Wendy Cabrera (MX), Josué Mejía (MX), Leonel Castañeda (COL), Laura Códega (ARG), N3TO (CL) y Nicolás Robbio (ARG).
Fronteras:  Sheroanawe Hakihiiwe (VE), Sofía Gallisá Muriente (PR), Manuel Mathieu (HT) y Rafael RG(BR)
Fantasmas: Luna Acosta (CO), Leidy Chávez (CO), Claudia Joskowicz (BO) y Genietta Varsi (PE)
Otres: Gala Berger(AR), Julieth Morales (CO), Oswaldo Terreros (ECU), Clotilde Jiménez (USA/MX) y Ártica y las magnéticas (CL).


CAP. 1 HERÁLDICA

El primer capítulo titulado HERÁLDICA propone una lectura sobre los símbolos nacionales y los sujetos construidos a partir del relato republicano. Volver a estos símbolos para cuestionar las bases desde las cuales se constituyen las identidades y valores, que proponían poner fin a la barbarie e imponer un único modelo de civilización importado desde Europa.

Van a salir con que soy comunista
No sé de política, yo soy artista
Yo solo plasmo todo lo que veo
Discursos político’, yo ni uno creo
Vengo de Chile, del Chile feo (El verdadero)
Dónde niños nacen solo pa’ ser reo (Reos)
Pa’ ser de la constru’, pa’ ser de la calle
Le pido a Dios que la suerte no falle

Facts- Pablo Chill-E (2018).

El 2019 fue un año de intensas luchas y levantamientos sociales a lo largo del continente. Desde Chile hasta Puerto Rico, Latinoamérica se ha removido en momentos con la fuerza telúrica del llamado estallido social y en otros como las placas tectónicas: de manera imperceptible pero decidida. El 20 de octubre del 2019 Sebastián Piñera Echenique, el Presidente de Chile, declaró a propósito de las masivas movilizaciones con las que comenzó el estallido social, que: 

«Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite (…) Ellos están en guerra contra todos los chilenos de buena voluntad que queremos vivir en democracia, con libertad y en paz.»

Esta declaración de guerra, en donde el enemigo poderoso eran los ciudadanos que llevaban 48 horas manifestándose en contra del gobierno y sus políticas sociales insuficientes, buscó deslegitimar las jornadas de protesta y despolitizar las demandas de fondo de la revuelta popular. Operaciones políticas algo similares vimos durante ese mismo año en diferentes territorios de América Latina.

El enunciado general de la muestra propone pensar la “guerra” no necesariamente como enfrentamiento armado, sino como mecanismo legítimo y efectivo de disputa por el poder. La Guerra del ‘19 es también un gesto de pensar nuestros propios problemas políticos desde Latinoamérica antes que en los centros hegemónicos, reivindicando la importancia política del lugar de enunciación. Se busca cuestionar por qué la mayoría de las exposiciones que reflexionan sobre el continente no ocurren en América Latina, perpetrando la subordinación y alteridad. Para superar esta crisis a la democracia y representatividad, tenemos que pensarnos desde una postura anticolonial, desde un ese lugar feo pero verdadero.

La HERÁLDICA es el arte de explicar la iconografía de linajes, personajes notables o ciudades: imágenes impresas en objetos particulares que denotaban una tradición de sangre con la tierra. Tradición familiar patente en el devenir de los sectores aristocráticos primero, oligárquicos después. Desde la construcción de las Repúblicas latinoamericanas en los albores del siglo XIX, hasta el día de hoy, el discurso sobre una emblemática y simbología particular que definiría a algunos y los distanciaría de los comunes o bárbaros, ha sido la caracterización a su vez, de los patrones para una cierta “identidad” nacional, que se articula con los valores civilizatorios. Es decir, aquellos que por educación, herencia y mérito han de constituir la República, deben determinar a su vez la vida de los otros. Es así, como hombres blancos han definido en nuestras naciones cuáles son nuestras costumbres, lenguas, valores, tradiciones y cómo se deben representar, con lo cual se ha extendido el discurso de homogeneización de las comunidades en aras del Estado unificado. 

Este primer capítulo HERÁLDICA, propone revisitar la historia desde la mirada de artistas contemporáneos desde el Río Bravo hasta Tierra del Fuego, que han visto la necesidad de intervenir y repensar los símbolos nacionales. La muestra es una invitación a repensar el relato colombino y su “historia negra”; la cartografía y los territorios, que asumen o exacerban características de los paisajes sociales; la tradición educativa europea y su valor republicano; el imaginario imperial en el corto siglo XX; y, finalmente, las poéticas afrentas a estos constructos de sujetas actuales, que toman las armas del discurso para atravesar los escudos de la historia.

Para ver el plegable de la exposición haga click aquí.  


Fichas ampliadas
Cap.1 Heráldica

NICOLÁS ROBBIO

Las obras elegidas para La guerra del ‘19 del artista Nicolás Robbio hacen parte del proyecto 3 de espadas, curado por Sebastián Vidal Mackinson y presentado por el artista en el Museo Sívori de Buenos Aires el cual está ubicado en el Parque Tres de Febrero. Este parque, que fue la residencia de Juan Manuel de Rosas mientras fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires hasta 1852 cuando fue vencido en la Batalla de Caseros por el Ejército Grande, está lleno de monumentos escultóricos que dan cuenta de la construcción moderna de la identidad argentina, y fue un emplazamiento que potenció las lecturas que Robbio propone de la figura de Domingo Faustino Sarmiento, histórico rival de Rosas.

En esta investigación artística se busca a través de la ficción proponer una relectura de aquello que tenemos naturalizado como un hecho histórico, de aquellos imaginarios visuales que se construyeron a finales del siglo XIX con claros objetivos políticos y que constituyeron la comunidad imaginada que es la nación. Al revisar la historia del Parque Tres de Febrero, los archivos, novelas, investigaciones científicas y objetos, Robbio revive los debates que dieron forma a la civilización americana que Sarmiento impulsó.

Uno de los monumentos que hacen parte de este parque es la placa que señala un árbol como “El aromo del perdón”, título que toma Robbio para una de las piezas de la exposición. Este aromo fue plantado por Manuelita Rosas, hija del dictador, en 1845 y se dice que era el lugar en el que ella le rogaba que indultara a los presos políticos que estaban condenados a pena capital. Cuando el artista estaba haciendo el montaje de la exposición y frecuentaba el parque casi a diario pasó un día que estaban podando el árbol y tomó uno de los troncos que estaban desechando porque la madera se estaba separando y lo cubrió con cientos de tornillos, manteniendo su integridad pero al mismo tiempo cambiando su material. Este gesto poético se relaciona con los procesos civilizadores propios de finales del siglo XIX.

En la obra “Como levantar un monumento civilizadamente” el artista toma un libro en el que hay una imagen de un monumento a Sarmiento y utilizando un método muy sencillo la levanta del libro, sacándola la saca de la bidimensionalidad y devolviéndole , la devuelve su carácter escultórico. El título de la obra hace referencia a una de las obras más conocidas de Sarmiento titulada “Civilización o barbarie” en el que impulsa la revolución americana para instaurar un orden moderno, proponiendo una ruptura radical con el orden social colonial y rechazando las formas de vida del campo argentino por ser violentas y bárbaras. Esta concepción de lo “bárbaro” y lo “civilizado” es compleja pues no reconoce la violencia que permitió triunfar a la revolución y se utilizan para crear una superioridad moral en relación con los otros. 

Estos movimientos fueron ampliamente representados en la pintura histórica. En “La civilización sofocada” Robbio hace una relectura de la obra “La vuelta del malón” de Ángel Della Valle, la primera pintura de gran formato que representa aquello que Sarmiento consideraba como bárbaro: los saqueos, la violencia, el robo de ganado y  los raptos de las cautivas. En la versión de Robbio, una pequeña acuarela, se enfoca únicamente en el perro, un animal traído por los españoles, que se ha soltado de su amo y estáesta corriendo con los indígenas triunfadores. Con este gesto el artista complejiza los símbolos y las narrativas oficiales, buscando caminos alternativos para leerlas.

Las categorías empleadas por la historiografía criolla han construido la identidad nacional de los países latinoamericanos bajo la idea de que estos procesos revolucionarios llevaron a la superación de un pasado colonial. Sin embargo,, ignorando el colonialismo interno sobre el que estaban instaladas las élites criollas sino a las costumbres que se salían de la imagen de nación moderna que estas tenían que aún estaban presentes en las provincias y que las campañas militares debían eliminar.


LEONEL CASTAÑEDA

Siguiendo con la reinterpretación de los símbolos nacionales, Leonel Castañeda hace parte de la exposición con una selección de obras de su proyecto “Un Souvenir Patriótico”, que también puede reconocerse como el proyecto de la bandera de plomo. Esta bandera, emplazada desde el 2018 en el patio de la galería Espacio El Dorado, fue hecha para el proyecto Re:Bandera de la fundación Más Arte Más Acción curado por Santiago Rueda en el Centro Nacional de Memoria, Paz y Reconciliación en el 2016. Inicialmente este proyecto estaba pensado para conmemorar los 500 años de la publicación de Utopía de Tomás Moro pero su momento de producción coincidió con el plebiscito para ratificar el Acuerdo de Paz promovido por el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC. Este plebiscito evidenció que la mayor parte de la población colombiana no estaba de acuerdo con el proceso de paz. Esto trajo intervenciones en el espacio público como la obra “Sumando ausencias” de Doris Salcedo en la Plaza de Bolívar y fue un desafío para Castañeda: la bandera, reinterpretada en este momento particular de la historia del país, no estaba ondeando en el aire, por el contrario, se sentía a media asta, pesada, de plomo. 

Castañeda se dio la tarea de hacer una bandera de 3 metros de alto (cuando está montada en su mástil alcanza los 12 metros), construida totalmente en plomo, la cual estuvo a media asta acompañando las demás banderas que si ondeaban en el viento. Esta obra estáesta acompañada con una serie de collages hechos en periódicos franceses de finales del siglo XIX intervenidos con imágenes de revistas de moda y diseño. Las intervenciones permiten ver el cuerpo de adentro, las tripas, de estos sujetos modernos o actualizar sus discursos.


LAURA CÓDEGA

Los repertorios iconográficos de América Latina provienen de diversas fuentes, cristianas y occidentales, pero a su vez, apócrifas y populares. Las naciones de la América inventada por los europeos desde el siglo XVI, responden como imagen, es decir, más a la misma operación inventiva que a sus características propias, o sea, desde los centros metropolitanos siempre se ha pensado nuestra otredad ya prefabricadamente. 

Laura Códega presenta obras de la serie “América Negra y bruta”, basándose en los imaginarios colombinos, donde a partir de crónicas de los conquistadores se desprenden aprensiones sobre los sujetos nativos, la referencia a la serie de Theodor de Bry es ineludible, por lo que la discusión sobre el alma y la naturalidad de los indígenas, es un relato que también atraviesa esa preconcepción de los rostros indígenas. Por otro lado, la pintura sobre cuero «Clamor y cacareo», nos moviliza a pensar los mitos genéticos del sentimiento nacional, como en Argentina, la mitología de la granja, de carácter campesino y extemporáneo, todavía se escucha en los paisajes fuera de las grandes ciudades del Cono Sur.


WENDY CABRERA RUBIO

Cabrera Rubio trabaja los cruces entre la ideología y la identidad continental, en esta serie de trabajos textiles, recogiendo la historia de las relaciones políticas de las naciones de las Américas. En 1948 la ex Panamerican Union, entidad primariamente comercial surgida a finales del siglo XIX en los Estados Unidos, se transformó en la Organización de Estados Americanos (OEA), con ello se supuso que su alcance e intenciones de “cooperación” crecieron. El contexto de la Guerra Fría tuvo una política de intervención estadounidense más agresiva. Junto con el Bogotazo y la muerte de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia, también se llevó a cabo la última de las reuniones de la Panamerican Union, la firma de la Carta de Bogotá creaba la OEA, y el resto es parte de la historia contemporánea de las Américas.

Las referencias infantiles de Cabrera Rubio son los dibujos de la empresa Disney, conglomerado de animación poderoso, que surge en el período de entreguerras, y que, así como las relaciones diplomáticas durante la II Guerra Mundial y la postguerra, crece en su repercusión hacia el sur. Los mismos dibujos son usados como estrategia política de agenciamiento desde el cine, primero, y la televisión después. Generando una supuesta integración americanista, novedosa, inocua, supuestamente inocente.


CONSTANZA ALARCÓN TENNEN

Las movilizaciones y tomas feministas en Chile en el 2018 marcaron un hito en la organización de los movimientos sociales en el país y son consideradas un antecedente fundamental para entender la revuelta popular que comenzó el 18 de octubre de 2019 en el mismo país. En “A veces lloro sin querer” una video-instalación de Constanza Alarcón Tennen, la artista incorpora imágenes de estas movilizaciones con la lectura de un monólogo, una corriente de conciencia, en la que es posible entender como esto que esta pasando en las calles la hace repensar toda su práctica. 

La obra es una ventana a la interioridad de Alarcón, quien adquiere una conciencia política muy potente a través de su vinculación con el movimiento feminista y la realización de esta obra. Es una exploración visual y sonora de las fuerzas emocionales y pasionales que motivan a la juventud, a la que pertenece la misma autora. A través de la honestidad y vulnerabilidad el espectador se enfrenta con sus propias dudas y cuestionamientos, pues va a ese punto supremamente interesante en el que chocan lo público y lo privado. El monólogo tiene una potencia poética importante, con reflexiones como la siguiente:

(…) Sí. Sí. Me considero totalmente intrascendente para la historia del universo. Sí, creo que soy tan fundamental como una hormiga. Sí. la diferenciación respecto al resto y a la vez la pertenencia a grupos. Aprender a vivir con el sonido incesante de la mente juiciosa: callarla, distraerla o utilizarla. El deseo, la pasión, la ignorancia, el materialismo: la bestialidad y lo instintivo, lo sentimental ilusorio y lo intelectual inestable, la conciencia social. Descubrir, experimentar, aprender y Soñar. Soñar los sueños. Olvidarnos de que somos seres mortales.(…)


WENDY CABRERA RUBIO + JOSUÉ MEJÍA

La “X” es donde se encuentran los tesoros en los mapas. Pero la “X” que es el centro de la propuesta de Apocalypto, es la relación entre la Guacamaya Roja y Tucán Toco, ambas aves son hijas publicitarias de Xcaret, una empresa mexicana de experiencias turísticas, que surge antes de la firma del NAFTA (Tratado de libre comercio de América del Norte, 1994). Un momento particular donde la idea de mexicaneidad se concentra en su exotismo, la noción de un país lleno de pirámides, una flora rica y exuberante, una fauna misteriosa y atractiva, un secreto a ser revelado por esta empresa a partir de centros hoteleros producidos en diversas zonas del país.

La instalación se completa con el diálogo de la Guacamaya y el Tucán, donde reflexionan sobre los intentos no sólo de finales del siglo XX, sino a lo largo de la historia pre y post revolucionaria de México, de representar a partir de miniaturas y maquetas lo que es su país. Una postal que no se diferencia mucho del documento, los límites de la patrimonialización de los territorios tiene algo de conservadurismo, salvar la virginidad de los lugares, poder mostrarlos y que los otros desde una mirada paternalista se aproximen un poco a eso edénico que fue, pero sin mancillarlo. El neoliberalismo, con sus tratados de libre comercio, requiere –como bien señalan las aves– países más pequeños, a escala, donde la experiencia pueda ser aprehendida fácilmente, la década de 1990 fue eso, achicar las naciones latinoamericanas, para llevarse una postal general de la diversidad natural y cultural de territorios todavía lejos del occidente metropolitano.


N3TO

La celebración de los primeros centenarios de independencia de las naciones de América Latina tuvo dos manifestaciones. La primera, oficialista, buscaba rememorar este momento histórico. La segunda, crítica, señaló las promesas incumplidas de esa modernidad adelantada por las élites criollas. Intelectuales y artistas reflexionaron en torno a esto y a comienzos del siglo XX empiezan a surgir vanguardias de corte nacionalista que buscan enfatizar en la producción intelectual propia. En este contexto Joaquín Torres García propone la creación de la Escuela del Sur a partir de la cual quería alterar las referencias para la producción de arte moderno desde América Latina. Uno de los gestos más potentes, que sigue siendo revelador hasta ahora, es una imagen del continente americano dado vuelta, con la Patagonia en el norte afirmando que “nuestro norte es el sur”. 

Con su obra La cruz del sur el artista contemporáneo N3TO entra en diálogo con esta propuesta, aludiendo a la simbología de Torres García y a los mapas de otras colonias del sur global, particularmente Asia. La cruz del sur es un símbolo presente en las culturas prehispánicas, actualmente se cree que la importancia que tenía esta constelación que que mientras más al sur, más agua, y por ende su lugar de destino -su norte-, era literalmente el sur. N3TO cruza la proporción de la constelación sobre un mapa imaginario, creado  a partir de cartografías del siglo XVII y XVIII que representan el territorio asiático y las ensambla de tal manera que aluden a la forma de América. Así, se propone una lectura en torno a los mapas, la colonización y los viajes a través de la cual se piensa la tradición latinoamericana no desde la añoranza del pasado indígena ni desde los proyectos nacionalistas sino con una mirada universal proponiendo la geometría y el paradigma racional como una ruta para construir un arte americano. En palabras del artista:

“Tendemos a pensar que las cosas son fijas, que los mapas representan la realidad, pero cualquier lector avezado sabe que nada vivo esta quieto o fijo, que todo mapa que pretenda ser exacto como bien supo leer Borges, esta destinado a la ruina y ser consumido por el territorio que pretende gobernar. Pareciera ser que la única cartografía posible, si es que la hubiera, sería la del deseo, la cartografía de los movimientos y no de los lugares, una cartografía que se debe al ritmo del cambio, al diagrama de flujos y no una representación del mundo”.


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